El comienzo de la consciencia emocional

El comienzo de la consciencia emocional

El comienzo de la consciencia emocional

Hoy más que nunca, el tema de las emociones lo tenemos muy presente, pareciera que está de moda, así como la última canción o la prenda de temporada, la realidad es que como psicóloga me alegra infinitamente que por primera vez se le esté dando tanta importancia a la educación emocional, sin embargo; también logro ver que existe un bombardeo de información el cual es tanto, que muchas veces se pierde o no va acompañada de un guía o algún profesional el cual nos ayude a esclarecer esta cantidad de información que llega a nosotros. Entonces surge la interrogante de “bueno y ahora… ¿qué hago?”

Las emociones son un tema complejo pero a la vez hermoso, la mayoría de las veces nos da miedo explorar que hay detrás de ellas y eso no tiene nada de malo, pues quién no le tendría miedo a lo desconocido; aquí lo importante es darnos cuenta que podemos tener mucha información a la mano pero necesitamos de un mapa y una brújula que nos ayuden a comprender como todas ellas juegan un papel importante en nuestra vida, que las emociones son las mismas en cualquier lado del mundo pero no todos las vivimos igual porque cada uno de nosotros somos seres con una historia única y traemos lentes muy diferentes con los cuales vemos la vida.

Si nos detenemos a pensar un poco acerca del diálogo que se maneja últimamente, escuchamos frases como: “somos una sociedad de cristal, nada se puede decir porque nos ofende o donde nos volvimos muy intolerantes”, si realmente observáramos, podríamos ver que no es que nos hayamos convertido en todo esto, más bien, veríamos que somos una generación con heridas muy profundas, una generación que está viviendo una transición importante, donde sabemos que algo no está bien y no podemos “dejarnos” pero que en lugar de saber responder ante la necesidad, reaccionamos con base a heridas que duelen y muchas veces duelen mucho.

Cuando hacemos consciencia de esto, las interrogantes cambian y se convierten en un: “¿qué es lo que me duele tanto, por qué me duele tanto, es a mí yo adulto o a mi yo de la infancia/adolescencia a quien le duele?”. Este paso, es el inicio de la consciencia emocional, es cuando nos atrevemos a mirar por un momento hacía nosotros, a darnos cuenta qué, ese “algo que duele” tiene que ver con el proceso de aprendizaje que tuvieron nuestras emociones y que con cada situación que atravesamos y nos sentimos lastimados, es más bien un grito desesperado por entenderlas y sanarlas.

Hoy te invito a “echarte un clavado” a tu interior, a conocer que hay detrás, a escuchar a esas emociones con las que has convivido toda tu vida pero que necesitas sanar la manera en la que te relaciones con ellas.

Recuerda que no existen emociones malas o buenas, existen emociones agradables y desagradables; cada una tiene una función sumamente importante en tu vida, pues son las que conectan con tu sabiduría y es esta sabiduría la que te lleva a la plenitud de tu ser.

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